Nuestro Amor Eterno




Muchos hombres sueñan con la inmortalidad, y  anhelan la vida eterna. Sin embargo, la forma en la que lo consiguen no siempre hes satisfactoria. De igual forma hay hombres que prefieren la vida mortal, y disfrutar de cada momento hasta el final de sus días. Pero, la vida suele ser cruel incluso con aquellos inocentes que solo quieren hacer lo correcto y vivir una vida tranquila...

Desperte sintiendo una extraña sensacion de mareo en mi cabeza, todo a mi alrededor me daba vueltas. Me levanté de mi cama e intenté caminar, con esfuerzo, pude avanzar hasta la puerta del cuarto tambaleandome de un lado a otro. Salí, y caminé por el pasillo, bajé las escaleras hasta la sala de mi casa, y me senté en uno de los sillones hasta que se me pasára la sensación de mareo. 

Poco a poco fui recuperando las fuerzas y mi mente se estabilizó por completo, me levanté y comencé a dar vueltas por la casa, de alguna manera sentía que habia dormido por mas tiempo de lo que una persona puede hacerlo. Busqué y busqué, pero no encontre a nadie, yo recordaba que habia servidumbre que simpre al despertar me atendia de la mejor forma y yo siempre traté de que se sintieran agusto trabajando en micasa, pero ahora, parecia que simplemente se habian ido sin decir nada, sin siquiera avisarme la razon por la cual decidieron hacerlo.

Tambien recordé que recientemente había tenido un accidente junto a mi esposa, su nombre es Elena. Yo la amo con todas mis fuerzas, soy muy feliz a su lado, ella es una mujer maravillosa y por sobre todo, muy hermosa. Es una bella mujer de tez blanca, labios finos y pequeños con un suave tono rosa, ojos café claro y de cabello castaño. Siempre al despertar adoro que al abrir los ojos su rostro es lo primero que veo, una sonrisa en su boca y su cabello rosando mi mejilla.

El recuerdo de cuando la conocí, llegó a mi cabeza...

Yo era empleado de una compañia bancaria, era un trabajo algo pesado pero muy bueno, tenia un buen salario y tenia oportunidades de crecer, un día sali con unos compañeros del trabajo para celebrar un acenso que consegui con sumo esfuerzo. Esa noche fuimos a un bar tranquilo que estaba cerca del banco donde trabajaba.

De pronto al estar sentados y en medio de las risas y el relajo miré hacia mi lado derecho y entonces, la ví. Sentada a dos mesas de la mía con tres amigas, ella iba con un vestido blanco que tenia una banda rosa que dividia la parte de la cintura de la parte del pecho y en la parte de abajo tenia unas figuras de rosas bordadas. Ese vestido la hacía ver como una chiquilla tierna pero a la vez, la hacía ver como una mujer atractiva y muy bella y rapidamente senti en mi pecho un gran temblor, era mi corazon que se aceleró en unos instantes.

De pronto ella volteó hacia mí. por inercia quizas, o porque sentia mi mirada sobre ella. Yo hiba vestido de traje negro y camisa blanca. Ella me estaba mirando, y yo podia sentir sus ojos puestos en mí, y mi corazon, se aceleró aun mas. Uno de mis compañeros gritó: -Hey señor acenso, porque no vas a hablarle, en lugar de mirarla como un pervertido-. Los demas se rieron y yo pense: -Tiene razón-. No por ser un pervertido, si no, porque tal vez seria la unica oportunidad que tendría de conocerla.

Entonces me levanté y caminé hacia ella, mis compañeros me alentaron desde la mesa y cuando llegué hacia ella, sus amigas comenzaron a hablar entre sí, mientras Elena me miraba con sus bellos ojos, y me dijo: -¿Se te ofrece algo, guapo?-. En ese momento senti que el tiempo se detuvo y le dije: -Si, quisiera poder invitarle un trago a esta hermosa dama-. A pesar de sentir nervios por dentro y a pesar de que sus amigas se reian de mi, ella aceptó, y me acompañó a la barra para tomar una copa conmigo. 

Pasaron dos horas que para mi se hicieron solo dos minutos, sus amigas se retiraron y ella se quedó conmigo, e igualmente mis compañeros de trabajo se despidieron, y el mismo bromista me grito: -Buena suerte con Julieta, Romeo-. Al paso de otras dos horas seguiamos platicando y bromeando sin parar, ella me contó que trabajaba en una empresa de diseño de ropa , era una empresa reconocida y ella, una mujer exitosa. seguimos platicando y riendo, pero claro, la noche avanzaba y ella debia regresar a su hogar, yo me ofrecí a llevarla, y ella aceptó con una sonrisa.

Despues de 3 años de noviazgo y de una relación muy estable y de gran confianza, decidimos dar el siguiente paso y nos casamos para empezar a formar nuestra propia familia. El día de nuestra boda, le regalé un collar de oro, con un pequeño dije de corazón, con nuestras iniciales grabadas. El dije tenía un borde con rosas talladas, y a ella le encantó. Nunca se lo quitaba para salir, y cada día le decía lo bella que se veía con ese collar. Cada día que pasaba la amaba más que el primer día que la conocí, ella era siempre muy alegre, y me contagiaba con su risa y su forma de ser. 

Despues de un año de casados decidimos que estabamos listos para aventurarnos al mundo paternal, y tener a nuestro primer hijo. Un día recibimos una llamada de un viejo amigo que se hiabía ido a trabajar al extranjero, y que estaba de regreso, para invitarnos a una fiesta para reunirnos con otros viejos amigos. podriamos aprovechar para comentarles que pronto seriamos padres. Yo estaba realmente enamorado de ella, una tristeza profunda fue lo ultimo que recuerdo antes de dormir y despertar en esta soledad.

De pronto recorde el momento de aquel accidente, ese nefasto, y doloroso momento...

Fuimos a la fiesta para reunirnos y pasar un buen rato con nuestros amigos. a pesar de que yo era una persona un tanto séria, tenía buenas relaciones y sabía hacer gracias para divertir a los demas, como contar un chiste o una anecdota graciosa. Eran aproximadamente las 2:30 de la mañana cuando veniamos en el auto de regreso a casa, veniamos tan distraidos en nuestras risas al recordar los momentos graciosos de la fiesta, que no nos dimos cuenta que el tanque de gasolina estaba por vaciarse, y de pronto, sentimos un golpe y el auto se detubo de repente, cuando nos dimos cuenta la gasolina ya se habia terminado.

Sin embargo, eso fue lo de menor importancia.

Nos percatamos que el auto se detuvo justo en las vías del tren, yo traté en un vano intento de arrancar el auto sabiendo perfectamente que este no lo haria. Mi esposa algo nerviosa me decia. -Olvidalo, salgamos del auto y pidamos ayuda, no me gusta la situación en la que estamos. De prisa, salgamos del auto-. -Está bien- le dije -Salgamos y tratemos de empujar el auto para quitarlo de las vías-. -Esto es malo, espero que el tren no pase a esta hora- le dije a Elena en tono de broma, a lo que ella respondio: -Dejate de cosas, debemos apresurarnos-.
-Jéje-. solte una pequeña risa, que fue opacada rapidamente por un sonido seco, un sonido muy bajo, pero que hizo eco en nuestras cabezas en un instante. 

De pronto le dije. -Date prisa, quitate el cinturon-Justamente, un tren venía de paso a unos 20 kilometros de distancia, sin embargo, por la calma de la noche y debido a que la direccion del viento estaba hacia nosotros, aunque muy poco, podiamos escuchar como se acercaba rapidamente y debido a la oscuridad que nos cubria y a que el auto estaba apagado el conductor dificilmente nos llegaría ha ver.

Rapidamente me quité el cinturon de seguridad pero Elena tenia problemas para hacerlo, yo intenté ayudarle desesperadamente, ella volteó a ver por la ventana detras de mí, y pudo ver la silueta del tren que a pesar de traer luces bajas no mostraba señas de disminuir su velocidad. Ella estaba muy nerviosa y entró en panico, yo traté de tranquilizarla diciendole: -Tranquila mi amor, todo va a salir bien, ya casi lo consigo, no mires hacia el tren, mirame a mi, quedate conmigo-.

Empecé a sudar por los nervios y la desesperación, ella comenzó a llorar y yo trataba de tranquilizarla, de pronto recorde que en la guantera traía una pequeña navaja que usaba de vez en cuando para abrir sobres de correspondencia, que en ocaciones llevaba conmigo para despues revisarla. Rapidamente abri la guantera y busqué entre papeles,  la pequeña navaja hasta que la encontré, y de inmediato comencé a cortar el cinturon de seguridad para que Elena pudiera salir.

Ella se quitó el collar que le había regalado en nuestra boda, y me lo dió, diciendo: -Tomalo, guardalo por mi, promete, que me lo devolveras-. Yo sabía a que se refería, ella me trataba de decir que quería que salieramos vivos de esto, que la salvara y me salvara a mi mismo y que cuando todo pasara le devolviera el collar, a lo que yo le contesté: -Claro mi vida, yo te lo cuidaré, ya casi termino, no te precupes-. Guardé el collar en la bolsa de mi camisa y seguí cortando hasta que...

-Por fín-. le dije a Elena. ya está, rapido, hay que salir.


Pero de pronto un haz de luz nos invadió en un instante, y el sudor en mi frente se volvió muy frio, instintivamente abri la puerta y empujé a Elena para que saliera, ella gritó: -Rapido, salte del auto, el tren casi llega-. En un movimiento rapido impulsé mi cuerpo hacia atras, y me tiré al suelo tratando de escapar del inevitable suceso. Aquella luz sego mis ojos y senti un fuerte dolor en el pecho, me desmayé y quedé tirado en el suelo, no se exactemente cuanto tiempo estuve desmayado ya que mi reloj se rompió cuando me arrojé al suelo, pero todavia era de noche. De pronto poco a poco recuperé el sentido y como un rayo que atravesó mi cabeza recorde lo sucedido, -Elena mi amor-, pensé y me levanté apresurado a buscarla pero no la ubicaba y entonces, el horror se apoderó de mi.

¡ELENA!

Grité asustado y desesperado, pues ella se encontraba tirada en el suelo a una distancia aproximada de 6 metros al sur de la cajuela donde se habia detenido el auto; llegé hasta ella, y la sujeté mientras le decia: Elena. mi amor, despierta, por favor Elena, abre los ojos, no me dejes sólo, por favor despierta, Elena.

-Auxílio, que alguien me ayude-. Grité desesperado, -que alguien por favor me ayude-. Sin embargo yo sabía que era inúntil, pues no había ninguna casa cerca de nosotros, pero creía que el ruido del accidente alertaría a alguien cerca de esa zona. Volteé mi mirada hacia las vías del tren buscando señales del accidente, pero el tren no estaba y el auto se encontraba aproximadamente a 50 metros al oeste de donde se había detenido y de donde había ocurrido aquel horrible accidente. Y para mi mayor desgracia, mi teléfono se había roto y el de Elena se había quedado dentro del auto, el cual estaba sumamente dañado, y era imposible acceder a su interior. No podía pedir ayuda y estaba muy aterrado.

Yo lloraba con un gran dolor en mi pecho que me daba la sensación de ahogo, y me hacia sentir que el oxigeno en mis pulmones se agotaba. Lloré tanto que de mis ojos ya no salian más lagrimas, grite tanto hasta lastimar mi garganta, y nuevamente me desmayé por la preción de mi cabeza, el horror del accidente y el dolor de ver así a mi amada Elena.


Fue entonces cuando desperté en mi habitacion, desorientado, y sin saber como fue que llegué a la casa.
No sabía quien, ni cómo es que estaba en la casa, y aun más, porque estaba sólo, y que había sido de mi amada Elena. Me acerqué a la puerta de la entrada principal, y en el suelo, encontré un sobre del departamento de policia, que decía: -Lamentamos mucho su pérdida. Se hizo todo lo humanamente posible pero no pudimos salvar su vida. De parte del departamento de policia y de toda la ciudadanía, le damos nuestras condolencias-.

En hese momento, senti aquel dolor en mi pecho nuevamente. mis rodillas se doblaron, haciendome caer al suelo, mi amada Elena murio y yo no podía soportarlo. No fui al trabajo. no podía. Cómo. Despues de este horrible destino que empecé a vivir, cómo podía pretender volver al trabajo. Subi de regreso a mi habitación, y me encerre para ver las fotos que tenía enmarcadas de Elena y Yo, las cuales estaban sobre un buró, que está junto a la cama. A pesar de sentir un nudo en la garganta, las lagrimas no brotaban de mis ojos, creí que se me habían terminado en ese momento cuando lloré con tanta desesperación.

Estuve encerrado todo el día, ni siquiera bajé un momento para comer o beber algo. De la tristeza que tenia no me daba hambre y mucho menos sed. Estuve así por un par de días, en ocaciones esperaba que el teléfono sonara, que alguien me llamara diciendome que lamentaba mi pérdida, que me daba su apoyo, en fin, que supiera que no estaba sólo. Pero, pasaban los días y el teléfono jamás sonó, yo creí que el mundo me había abandonado y que aquellos que se decían mis amigos me habían olvidado.

Pasó una semana, y lo único que hacia era caminar por toda la casa, ni siquiera quería salir al patio. Sin embargo, al paso de dos semanas algo extraño comezó a ocurrir. Una noche estaba acostado en mi cama, cuando de pronto, comencé a escuchar ruidos extraños, que provenian del pasillo fuera del cuarto. Eran ruidos de muy  bajo volumen pero que podía reconocer. eran pasos. pasos que sonaban en el pasillo. Salí, y me asomé minucionsamente. Por unos momentos creí que se trataba de un ladrón, que al ver la casa muy sóla, pero que aun conservaba su belleza a pesar de que no la había limpiado ya hacia varios días, había entrado y quería robar todo lo que pudiera ser de valor. Pero, al asomarme no ví nada, a pesar de que seguía escuchando esos extraños ruidos. Salí por completo al pasillo y caminé de ida y vuelta buscando el origen de aquellos extraños sonidos. Por mas que busqué no encontre nada que los provocara, así que decidí volver a la habitación, y tratar de dormir. Tal vez, pense. Debe ser mi imaginación que me hace escuchar cosas que no pasan de verdad. Quise hacerme esa idea, pero esto se repitió durante tres noches seguidas. Despues de eso, escuchaba mas sonido que cada vez se hacian mas claros.

A veces escuchaba como si abrieran la puerta, pero claro, igual que antes, no había nada, ni nadie. Por más que me asomara por las ventanas, o me asomara por los pasillos, a la cocina, hacia el patio, no era capás de encontrar el origen de esos ruidos. Y, de alguna manera, comenzaba a sentirme incómodo por esto, e incluso, algo asustado. Pero despúes, comencé a pensar que tal vez, era el espiritu de mi amada Elena, que estaba conmigo para cuidarme y estar a mi lado, y me esperaría hasta el día de mi muerte. Pense que era su espírirtu el que rondaba por la casa y, por extraño que suene, eso me tranquilizó, pues el pensar que mi querida esposa seguía conmigo, me daba un nuevo aire de felicidad, sin embargo no era tan fuerte, ya que a pesar de creer que era ella quien me acompañaba, me daba algo de nostalgia el no verla, escucharla o sentirla.

Pasaron 10 díaz iguales, con los mismos sonidos, variados en todas las partes de la casa y patio. Hasta que una noche, algo diferente pasó. Empecé a escuchar un leve susurro cuando estaba acostado, era un sonido que no podía entender, era como si alguien me hablara al oído, o cerca de mi, y a pesar del esfuerzo que hacia por comprender lo que decia ese susurro, no podía hacerlo. Esto pasó dos noches seguidas, y de pronto el susurro se hizo mas claro, pude entender que aquella voz pronunciaba mi nombre, e incluso, pude reconocer la voz de la que provenia. No había dúda. Era mi amada Elena quien pronunciaba mi nombre.

Al día siguiente, por la mañana, pude distinguir perfectamente los ruidos de la casa, eran pasos, pero también eran voces humanas, que hablaban entre sí. Cuando bajé, en la cocina pude distinguir una plática perfectamente pero no entendía que pasaba, las voces sonaban como los sirvientes que trabajaban en la casa y que decian: -La casa no es la misma sin su presencia, a pesar de que ya paso algo de tiempo, aun se extraña-. -Tienes razón, es triste ver a la familia así-. En verdad no podía creer lo que había escuchado, y aun más, acaso esas voces conocian a mi amada Elena, a caso eran otros espiritus que rondaban por la casa, y que me habían visto sufrir aquellos primeros tromentosos días, a caso mi esposa ya no estaba más en la casa, mi cabeza volvio a dar vueltas y me fui a recostar al sillon de la sala.

Ese mismo día, por la noche, mientras estaba acostado y escuchaba pasos por el pasillo, observé atónito cómo la puerta se abría por si sola. pero aun más asombrado me quedé cuando ví la silueta de una mujer muy familiar, que poco a poco se fue aclarando más. Estaba voquiabierto mirando que esa mujer, esa silueta que se aclaraba, no era otra más, que mi Elena. No podía creerlo, en verdad era ella quien entraba a la habitación, y se acostaba justo a un lado de mi sin decirme nada, solo se acostó, y nuevamente la escuché mencionar mi nombre.

A la mañana siguiente, vi que se levantó y salió del cuarto, yo traté de hablarle, traté de saber de ella. Elena mi amor, como estas. Sin embargo, ella no respondio y siguió caminando. Elena por favor, puedes escucharme?. Siguió sin responder, yo traté de correr y tomarla de la mano, pero fue inútil. Como lo suponía, al ser ella un espiritu, yo no podía tocarla. Pero pude notar una reacción por parte de ella. Creo que de alguna forma, ella tuvo la sensación de que intenté acercarme, y se detuvo por unos instantes, volteó hacia mi, pero luego se regresó, y siguió caminando hasta bajar las escaleras. en verdad no entendía como es que ella se manifestaba de esa manera.

Sea como sea, ella está conmigo, y se que lo seguirá haciendo. no me importa esperar mi hinevitable muerte, para poder estar de nuevo junto a mi amada esposa. De hecho, e llegado a pensar en terminar de una vez con mi vida, quizas tirarme de la ventana del cuarto, la caida me puede matar, tal vez cortar mis muñecas resulte. Al final, se que podré estar de nuevo junto al amor de mi vida. 

Otro día más de silencio entre Elena y yo pasó, y yo en verdad me sentía algo desesperado de verla caminar siempre, sin poder hacer más. había momentos en los que no la veía en la casa, solo durante las mañanas que se levantaba, y en las noches cuando se acostaba y mencionaba mi nombre, con su voz, esa bella voz, que me cautivaba y que resonaba en mi cabeza. Un día escuché que tocaron a la puerta y pense: Por fin, alguien se acordo de mi, y vino a visitarme.

Bajé apresurado las escaleras y llegué hasta la puerta. Pero. cuando intenté abrirla, esta estaba cerrada con seguro y por mas que halaba, no podía abrirla. Despues de tantos días de no salir ni un solo momento de la casa, nunca me tome la libertad de ver si estaba cerrada con llave. Espere un momento por favor. Le dije al visitante de afuera, y corri de regreso a la habitación, para buscar la llave y abrir la puerta. Pero cuando regrese, vi que Elena estaba parada frente a ella, y facilmente la abrió. Yo no podía creer lo que había visto, yo intenté con todas mis fuerzas abrirla, sin resultado alguno. Me acerqué a la entrada y el que había tocado a la puerta, era un hombre de traje, el cual, venía acompañado por otros tres sujetos vestidos igual, que por su apariencia, parecían provenir del departamento de policia.

Entonces el horror llegó a mí, mi realidad se distorcionó...

-¿Señora Elena?-. dijo el hombre en la puerta, -Si, que pasó detective-, le contestó Elena, -Encontramos el collar que nos comentó el día del funeral de su esposo. Aquí tiene, estaba debajo del asiento del conductor de su auto-. -Gracias detective, no sabe lo importante que es este collar para mi-. Sin más que decir el detective se despidió, y se retiraba con sus demás compañeros.


Después de escuchar eso, mi mente comenzó a dar vuelta sin parar. Y, de pronto, los recuerdos de aquel momento, regresaron a mi cabeza de golpe.

Yo empujé a Elena fuera del auto, ella alcanzó a correr, yo arrojé mi cuerpo hacia atras, y el collar salió volando del bolsillo de mi camisa, y calló debajo del asiento del auto, cuando la luz me sego, sentí un fuerte dolor en mi pecho, producto del choque del trén con el auto, el cual, por la inercia provocada por el impacto, me golpeó con la parte trasera, y me fracturó cuatro costillas, dos de cada lado, por eso sentía el dolor en el pecho, caí al suelo, me golpeé la cabeza con una roca, y me abri la nuca, por eso sentía los mareos, con esos dos golpes, acabé muerto en el suelo.

Cuando me levanté no sentía nada, solo estaba aturdido debido a que solo soy un espiritu que salió de su cuerpo, cuando ví a Elena, no pude hacer más, porque mi espectral forma, no me lo permitía.

Ella si sobrevivió, al correr se tropesó y calló, quedando desmayada, por esa razón no me respondía, y aun menos, porque no me escuchaba siendo un espectro. No supe como llegué a la casa, debido a que vagué como espiritu herrante de regreso a mi hogar, el ultimo recuerdo de un lugar seguro, que tenía en la mente en ese momento. Los pasos, las voces, todos esos sonidos que escuchaba, realmente eran los sirvientes que trabajaban en la casa, por eso a pesar del tiempo, ésta siempre se veía bien. La conversación que escuché, en la que ellos hacian referencia a alguien que ya no estaba, ellos estaban hablando de mi. En las noches cuando Elena se acostaba, pensaba en mi, y por esa razón, mencionaba mi nombre.

No pudé soportarlo mas, no podía creer que estaba muerto, y no me daba cuenta, y en ese momento, la verdad me fue revelada.

Fue tanta mi desesperación, que grité con todas mis fuerzas, y... 

De pronto escuché a Elena gritar mi nombre, ella, los sirvientes y los sujetos de la policia, me observaban incredulos, sin poder reaccionar. En ese momento, miré mis manos, y mi cuerpo, fue tan grande mi deseo de comunicarme, que me materialicé frente a todos ellos, pero no duro mucho, ya que me desvanecía rapidamente. Antes de desaparecer por completo, le dije a mi amada Elena. Elena, yo siempre te cuidaré, y te esperaré hasta que podamos estar de nuevo juntos por siempre. Y Elena, me contestó: -Esperame entonces, que yo siempre te amaré, y tambíen esperaré el día en que podamos estar juntos, por siempre-.
Mi vista se borró y me dormí.

Al despertar pude ver todo nuevamente: la casa, los sirvientes, y, a mi amada Elena. Siempre estuve al pendiente de ella, siempre cuidandola. Esperé, y esperé por 40años. su cabello pasó de castaño a blanco, su piel y labios se tornaron mas opacos y con arrugas, sus ojos se tornaron de un café oscuro. Pero para mi, siempre fue la hermosa dama, de la que me enamoré. 

Finalmente, el día de su sueño eterno llegó, y por fin volvimos a estar juntos, por toda la eternidad. Elena recuperó su forma joven que tenía cuando nos vimos por ultima vez, y ahora, cada día que pasa, vemos los años transcurrir, y las nuevas familias que habitan con nosotrso en nuestra casa. Y aun mas que eso, seguimos amándonos, por siempre.



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